Es diferente. Con un negocio centrado, casi a partes iguales, entre las
copiadoras y las impresoras, Kyocera sigue un camino distinto al de sus
competidores. En primer lugar, es la única marca presente en ambos
mercados y, además, en el mercado más \"impreso\", prefiere asentar su
posición en blanco y negro antes de lanzarse en picado al color, como
han hecho la mayoría de las marcas impresas.
Una estrategia que ha quedado de manifiesto en la presentación de los
resultados de su primer semestre fiscal de 2004 —entre el 1 de abril y
el 30 de septiembre— en los que la filial española facturó un 19,8% más
que en 2003, consiguiendo comercializar 4.300 copiadoras —un 2,9% más— y
5.350 impresoras —con un 63,1% de ascenso—. Unos números muy loables
cuando hace un par de años su nombre apenas sonaba en el mercado
impreso. \"Estamos logrando un gran reconocimiento de marca, que era uno
de nuestros mayores objetivos\", ha señalado óscar Sánchez, director
general de la compañía.
Y como no hay nada mejor que ponerse el listón alto para seguir
creciendo, los números que esperan conseguir al final de año fiscal son
ambiciosos: 10.500 copiadoras y 12.000 impresoras, lo que daría como
resultado un volumen de facturación de 35 millones de euros. Unos
números que no le hacen olvidar sus pretensiones de podio: \"Queremos
ser el número dos tanto en el mercado de copiadoras como de impresoras
en 2005\". Para ello, el fabricante acaba de lanzar su primer equipo
multifunción de red A4, un lanzamiento clave ya que este tipo de equipos
supone el 50% del mercado de la \"copia\".
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